China Hoy

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China Hoy

Dand Dai  11/4/2013

Invitado por el Congreso argentino, el Consejero Político de la Embajada de la República Popular China, Zhu Jingyang, expuso a más de 40 diputados nacionales de diferentes bloques políticos los objetivos del nuevo gobierno del Presidente Xu Jinping.

Zhu fue presentado por el Presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con la República Popular China, Diputado Omar Perotti. En su exposición ofreció datos que muestran la actualidad de China, por ejemplo los5.000 kilómetros de autopistas, los 500 millones de usuarios de Internet, y las 250 millones de personas que, según datos de las Naciones Unidas, significan un aporte de dos tercios de la población mundial que salió de la pobreza en los últimos años.

Sin embargo, Zhu advirtió que “tenemos grandes desafíos. El Producto Interno Bruto por habitante representó el año pasado la mitad del argentino. Aún somos un país en vías de desarrollo. Aún hay 125 millones de personas que viven en la pobreza, según los standards internacionales. También hay inequidades entre las regiones de la costa y el centro y el oeste de nuestro país”.

El diplomático ilustró las metas del nuevo gobierno de China con las figuras de “tener en 2020 un país modestamente acomodado en todo sentido” y “para el centenario del establecimiento de la República Popular, cerca del 2050, llegar a ser un país de ingreso medio. El sueño chino es el de un país próspero, con un bienestar de todo el Pueblo”.

Trazando lineamientos de cara a los próximos años, Zhu habló de una “reestructuración de la economía” expandiendo el consumo interno, “dándole tranquilidad a la gente para que invierta sus ahorros”, la inversión en infraestructura en el centro y el oeste del territorio nacional, el desarrollo de la urbanización (“esperamos que en 2030 la tasa de urbanización alcance el 65%”), el impulso a la innovación científica y tecnológica, la protección ambiental y “mejorar las relaciones sociales”.

El Consejero Político se refirió a la incidencia del desarrollo de China en el mundo, considerando que “algunos creen que China será prepotente, mientras otros especulan si colapsará en cinco años. China necesita un desarrollo pacífico y estable de todos los países. No será hegemónica.. No queremos conquistar. No es nuestra vocación”. Zhu agregó que “si no abogamos por un orden internacional más justo y razonable, repetiríamos las controversias que se han dado entre los países emergentes y los países tradicionalmente preponderantes. Buscamos un nuevo tipo de orden”.

Consultado sobre las posibilidades de conflicto en la península de Corea, afirmó que “estamos en contra de acciones que conduzcan a una escalada de la tensión” y que “no vamos a permitir la nuclearización”

Por otra parte, Zhu sostuvo que el en concierto internacional “seguiremos con nuestro sistema político. El presidente Xi ha dicho que si los zapatos son o no cómodos, eso sólo puede saberlo quien lo usa”.

Agregó que en lo económico “seguiremos con la apertura” y en lo militar “no haremos carrera armamentista (justificó el crecimiento del presupuesto militar con la “frontera marítima y terrestre más larga del mundo y en las “situaciones preocupantes” en países limítrofes).

Finalmente, en referencia a la Argentina, el diplomático aseguró que “estamos pasando por el mejor momento de nuestras relaciones”, recordando el apoyo de China a la postura argentina respecto de las Islas Malvinas, el comercio que ubica a China como el segundo socio de Argentina (con un intercambio que significó, el año pasado, cerca de 14.400 millones de dólares), las inversiones en energía, telecomunicaciones y —desde esta semana, con el arribo del ICBC— financieras.

 

El Mar de China no es de China

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Según el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, "el Mar de China no es de China"

Rafael Poch

La Vanguardia  4/2/2013

“Lo último que necesita China para mantener su enorme ascenso es meterse en una competición militar con Estados Unidos”, dijo ayer en Munich el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, cuya administración anunció en noviembre un impresionante rearme aeronaval en Asia Oriental. Biden se mostró confiado en que la tensión que el giro asiático de Washington genera en la región, ilustrada por los frecuentes incidentes entre aviones y naves chinas y japonesas, no degeneren en un conflicto que podría colapsar la economía global, pero advirtió que, “el Mar de China”, como se conoce en Pekín el área alrededor de las islas, “no es de China”.

Esa fue la respuesta de Biden a una pregunta sobre el segundo gran foco de tensión militar que se está abriendo en Asia, sumándose al hervidero sirio en Oriente Medio, en un mundo económicamente en crisis para el que cualquier resfriado militar podría ser fatal.

El Presidente Obama anunció en noviembre que el 60 % de la marina de guerra de EE.UU se desplegará alrededor de China. Se enviarán seis portaviones, más submarinos nucleares, medios antisubmarinos y de guerra electrónica. El despliegue incluye escudos antimisiles “contra Corea del Norte” que, como el europeo “contra Irán” en el caso ruso, en realidad están orientados a anular el modesto arsenal nuclear chino. El refuerzo incluye también el regreso de los bombarderos estratégicos a la base de Guam y la reconstrucción de las alianzas militares con los países de la región, cuyo puntal es la alianza militar con Japón.

China ha dejado muy claro que no tiene intención de dejarse encerrar en los límites que estipula la tercera Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, UNCLOS por sus siglas en inglés.

Esa convención adjudica estatus de “zona económica exclusiva” a las zonas marítimas situadas entre 370 y hasta 650 kilómetros alrededor del territorio insular de un país. Gracias a su soberanía sobre todo un rosario de islas, islotes y rocas del Pacífico (Izu, Ogasawara, Okinotorishima, Minami) situadas hasta casi 2.000 kilómetros de distancia de Tokio, Japón tiene derechos sobre una enorme “zona económica exclusiva” marítima de 4,5 millones de kilómetros cuadrados, la novena mayor del mundo. China, cuya fachada litoral es mayor que la japonesa, sólo tiene 880.000 kilómetros cuadrados y ocupa el puesto 31 del mundo entre Maldivas y Somalia. UNCLOS encierra literalmente a China en su fachada litoral, lo que explica la nueva beligerancia de Pekín en el pleito.

“El Mar de China no es de China, son aguas territoriales”, dijo Biden, que augura una “intensa competición” con China en la región, pero no conflicto.

Mientras en China se lanzan gestos inusitados por su energía, que llevan a algunos observadores a preguntarse si la tradicional humildad y prudencia internacional de Pekín ha pasado a mejor vida, el viceministro de exteriores chino Song Tao, le ha quitado hierro al asunto, con una batería de declaraciones formales.

“No creo que Estados Unidos y China tomen la senda de la confrontación, tienen muchos intereses comunes y China no se va a meter en una via de expansión o búsqueda de hegemonía”, dijo Song, que, como Biden, participa en la Conferencia de Seguridad que hoy concluirá aquí. “Naturalmente eso no significa que renunciemos a nuestros intereses vitales”, añadió, sugiriendo que el pleito marítimo ya forma parte de la misma categoría en la que Pekín metía hasta ahora solo a la isla de Taiwán o zonas de su territorio continental como Tibet.

En los últimos veinte años China ha incrementado sobremanera su dependencia energética de regiones lejanas, cuyo suministro le llega por vía marítima. No puede consentir ser estratégicamente encerrada en su franja litoral sin arriesgar su crematístico desarrollo.

Biden, que reconocío haber venido a Munich, “porque el presidente me manda a los sitios a los que él no quiere ir”, abrió hace cuatro años en esta misma conferencia la etapa Obama, cargada de expectativas, ahora encogidas hasta el ridículo. En febrero de 1999 Biden prometió un “nuevo tono” con Rusia, entre conjeturas sobre el fin del proyecto antimisiles destinado a anular el arsenal estratégico nuclear ruso. Cuatro años después, los rusos ni siquiera han conseguido que Washington les dé una garantía práctica de que tal escudo no se usará contra ellos.

Biden dijo entonces, “no vamos a torturar”, mencionó en ese contexto el cierre de la prisión de Guantánamo, y prometió diálogo y distensión militar. Cuatro años después Guantánamo sigue ahí, las relaciones con Rusia continuan atascadas por la Otan, enfrentadas por Siria, y en Afganistán se planea una retirada para el año que viene tras un fiasco de once años que se añade al de Irak. La firma de un acuerdo de desarme estratégico, el START, es el único resultado en ese frente.

El lastre imperial del mundo cargado sobre una sola espalda, como pretendió el antecesor de Obama, George W. Bush, se ha demostrado demasiado pesado y Washington ha regresado al multilateralismo con sus aliados europeos, en la esperanza de socializar gastos y esfuerzo militar, como ha ocurrido en Afganistán.

“Europa es la piedra angular de nuestro compromiso con el mundo y un catalizador para la cooperación global”, dijo el vicepresidente.”Créanme, seguimos siendo su socio indispensable”, concluyó.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20130203/54362684009/biden-el-mar-de-china-no-es-de-china.html

 

China pasa a EE.UU. como mayor socio comercial global

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China pasa a EE.UU. como mayor socio comercial global
Por Youkyung Lee y Joe McDonald. | Agencia AP – La Nación 4-12-2012
SEÚL.- Para Shin Cheol-soo, su futuro ya no está en Estados Unidos. Este empresario surcoreano fue proveedor de las automotrices norteamericanas durante una década. Pero este año levantó campamento junto con su familia de su hogar en Detroit y se volvió a su país para abocarse a venderle a la nueva superpotencia económica: China.
En apenas cinco años, China superó a Estados Unidos en sus intercambios comerciales con gran parte del mundo, incluidos varios aliados de la Casa Blanca, como Corea del Sur y Australia. En 2006, Estados Unidos era el mayor socio comercial de 127 países, contra los 70 de China. Pero ya desde el año pasado esas cifras se revirtieron: 124 países para China, 76 para Estados Unidos.
Se trata del cambio mundial de este tipo más abrupto desde la Segunda Guerra, una tendencia que está cambiando el modo en que la gente vive y hace negocios.
Los datos muestran a las claras la velocidad del ascenso chino, al punto de desafiar el centenario predominio de Estados Unidos como mayor comerciante mundial, un crecimiento que gradualmente se va traduciendo en peso político. Los datos también revelan lo generalizado que fue el impacto chino, que se extiende desde los vecinos asiáticos hasta África, y que ahora emerge en América latina, tradicional patio trasero de los norteamericanos.
A pesar de la desaceleración actual de la economía china, se espera que su participación en la producción económica y el intercambio comercial mundial siga en aumento: China tiene un pronóstico de crecimiento promedio del 8% durante la próxima década, muy por encima de los niveles de Europa y Estados Unidos. Ese crecimiento puede endurecer el brazo de la nueva generación de líderes chinos que acaban de ser nombrados, por más que genere tensiones con otros países.
El comercio internacional es un poco como el fútbol: el balance entre exportaciones e importaciones, como el marcador de un partido, es un fotografía nítida de ese enredo de factores que hacen a la economía de un país. Y como en un partido, de tanto en tanto ambos bandos suelen acusar a la contraparte de estar haciendo trampa. Además, Estados Unidos y China son socios y rivales a la vez: ninguno de los dos puede jugar el partido sin el otro, y un buen desempeño de ambos favorece al resto de los equipos.
Tal vez el intercambio comercial tenga menos prensa que los asuntos militares o diplomáticos, pero es el comercio el que genera empleos y eleva los estándares de vida. El comercio también puede traducirse en poder político. Como dicen los vendedores, el cliente siempre tiene la razón: los gobiernos escuchan lo que tienen para decir los países que les compran sus exportaciones y la amenaza de dejar de comprar es una de las armas diplomáticas más poderosas.
"Cuando un canciller alemán o un presidente francés visitan China, en lo primero que piensan es en venderle aviones y otros productos", dijo C. Fred Bergsten, ex funcionario del Tesoro norteamericano y actual director del Instituto Peterson de Economía Internacional.
Estados Unidos sigue siendo el mayor importador mundial, pero China va ganando posiciones: 2011 fue un mercado de destino más importante que Estados Unidos para 77 países, contra los 20 del año 2000.
Más que el declive de Estados Unidos, la verdadera historia es la del vertiginoso crecimiento chino. En 2002, el intercambio con China representaba el 3% promedio del PBI de un país, comparado con el 8,7% que ostentaba Estados Unidos. Pero China apretó el paso y pasó a la delantera en 2008. El año pasado, el promedio de intercambio de China con otros países fue de 12,4%, más alto que el de Estados Unidos en ningún momento de los últimos 30 años.
Por supuesto que no todo intercambio comercial es igual. El comercio de China se concentra sobre todo en productos de baja gama y commodities, mientras que el de Estados Unidos apunta a la alta gama del mercado.
Además, aunque las empresas chinas invierten en el exterior y emplean a miles de trabajadores extranjeros, están muy rezagados respecto de la industria norteamericana en materia de alianzas globales e innovación tecnológica, que sigue siendo muy valorada en el mercado
Mientras que Estados Unidos es el epicentro mundial de innovación automotriz, aeroespacial, informática, médica, armamentística, financiera y farmacéutica,los chinos todavía no produjeron un auto que se ajuste a los estándares de emisión de gases de Estados Unidos y la Unión Europea.
Y el intercambio comercial total de Estados Unidos sigue siendo superior... pero por poco. Si la actual tendencia se consolida, este año China superará a Estados Unidos, un logro notable para un país que hace 30 años era tan pobre que una persona promedio jamás había hablado por teléfono.

El mundo ante el desafío de un nuevo liderazgo chino

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El mundo ante el desafío de un nuevo liderazgo chino

. Tiempo Argentino 17.11.2012

Alfredo Caporaletti | Coordinador del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos (iadeg)
 
Admitir la idea de que otro mundo es posible
 
El rápido ascenso de nuevas potencias en la economía y en la geopolítica mundial no es un fenómeno frecuente en la historia. La humanidad siempre se ve sorprendida –e intimidada– por ese tipo de eventos, que sólo parecen entenderse desde una perspectiva histórica, pero nunca en su justo tiempo. Los partidarios del cambio lo ven con dudas y sus contrarios con hostilidad.

El XVIII Congreso del Partido Comunista de China será histórico. Inicia el mandato de una generación de dirigentes que nacieron después de la proclamación de la Nueva China, en 1949. Su edad promedio en poco supera los 50 años y por su nivel cultural y profesional, no tiene parangón.
Encabezada por Xi Jinping, tendrá la responsabilidad de conducir los destinos del país hacía la meta de alcanzar los proyectos trazados cuando se cumplan los 100 años de la fundación del PCCh (1/7/1921).
Entre ellos, consolidar una China medianamente acomodada, capaz de ejercitar los primeros pasos en una Sociedad de Derecho en plena realidad. Para ello, en lo interno, –dice el documento aprobado– deberá encontrar fórmulas que acerquen un desarrollo y crecimiento de la economía con más equitativa distribución del bienestar de la población, y entre el campo y la ciudad. También elevar las exigencias para el adecuado cuidado del medio ambiente, advirtiendo que "descuidar esta esfera, genera graves consecuencias ecológicas de largo alcance y con reflejos negativos en la estabilidad nacional".
"Hemos de perseverar en el camino de desarrollo de la política del socialismo con peculiaridades chinas y propulsar la reforma del régimen político, desarrollando una democracia popular más amplia, plena y completa."
El Congreso busca persistir en la seguridad esencial del Estado y construir una defensa nacional sólida, un ejército poderoso acorde "al estatus internacional de nuestro país como a nuestra seguridad estatal e intereses de desarrollo".
Destaca el combate de la corrupción y el fomento de una política limpia como una posición inequívoca del PCCh, así como una cuestión política de capital importancia. "Tenemos que insistir en llevar a cabo esta lucha por el camino peculiar chino; persistir en la directriz de tratarla tanto paliativamente como de raíz, rectificando este fenómeno de modo integral."
También habla de aplicar con firmeza la política exterior independiente y de paz, seguir invariablemente el camino del desarrollo pacífico y la estrategia de apertura basada en el beneficio mutuo, persistir en desarrollar la amistad y la cooperación sobre la base de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica.

De China nunca sabemos todo. Mucho se habló de los cambios posibles a raíz del Congreso. Los observadores externos no escaparon a una visión que, pocas veces, estuvo despojada de prejuicios o segundas intenciones. La globalización económica e informática generan descripciones de escenarios en dependencia de la óptica de cada uno.
Un análisis serio no puede prescindir de los puntos de vista chinos y cotejarlos con otros; no se deben sacar las informaciones del contexto global regional y mundial y tampoco desconocer el peso actual de China, que permite admitir la idea de que "otro mundo es posible".
La presidente argentina sostiene estas exigencias en sus dichos sobre el Proyecto Nacional y su encuadre regional y mundial. La reelección de Obama en EE UU y los cambios en China, cada uno con sus procedimientos soberanos –dijo Cristina Fernández– nos muestra la multipolaridad y su influencia en las relaciones entre las naciones, admitiendo –también– que es posible otro mundo y que deberá ser mejor que el actual para superar la crisis.

China fortalece lazos con mundo en desarrollo

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China fortalece lazos con mundo en desarrollo
 
Por Omar Mendoza
24 sep (Xinhua) -- El mandato del presidente Hu Jintao "es una época significativa porque muestra no sólo una creciente presencia de China en la economía global, sino fundamentalmente un vínculo reforzado entre China y el mundo en desarrollo, tanto de Asia, Africa como de América Latina", de acuerdo con Osvaldo Rosales, director de Comercio Internacional e Integración de la CEPAL.
En entrevista exclusiva hoy con Xinhua, el directivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), analizó particularmente la evolución de las relaciones de China con esta región.
Aseguró que, en la última década, la gestión de la actual administración china "coincide con un cambio estructural en la matriz del comercio exterior de América Latina y el Caribe, marcado justamente por una creciente presencia china en la región, tanto por las exportaciones como las importaciones".
Recordó que en 2000, China era un socio marginal de América Latina y al final de la década, el país asiático pasó a ser un socio muy relevante, en particular de América del Sur.
"China ya es primer mercado destino para las exportaciones de Chile, Brasil y Perú; el segundo para Argentina, Costa Rica y Cuba; y el tercero para buena parte del resto de los países. Por el lado de las importaciones, hay una tendencia parecida", precisó.
Rosales, un experto en los temas chinos, puso como ejemplo cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que señalan que de 1991a 2000, sólo 12 países en desarrollo lograron duplicar la tasa de crecimiento de los países desarrollados y en la década que concluyó en el 2010, fueron 66.
"Ese ensanchamiento en la tasa de ingreso responde en buena medida al dinamismo chino, que ha significado un impulso al comercio de China con el resto del Asia, Africa y América Latina. Ello ha permitido, entre otras cosas, que el mundo en desarrollo, en particular nuestra región, haya resistido la crisis global, desatada en Estados Unidos, que es una crisis de envergadura y la más importante desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado", dijo.
El funcionario enfatizó que "sin este vínculo con China, que se dio con fuerza en la década del mandato del presidente Hu, sin ninguna duda América Latina hubiera enfrentado una recesión profunda por la crisis del 2008-2009, lo cual habría afectado los niveles de empleo, elevado los niveles de pobreza y bajado los niveles de ingreso".
Al abundar en este aspecto, comentó que "no es casual que la región en esta última década haya vivido el mejor período de su economía en sus niveles de crecimiento, de reducción de la pobreza, incluso, hubo una mejoría en la redistribución del ingreso, todo lo cual estado ha muy ligado al vínculo con China".
A su juicio, el gran desafío de la región latinoamericana "es cómo proyectar esta tendencia en la década que estamos comenzando para mejorar aún más ese desempeño".
Explicó que "cuando Estados Unidos y Europa aumentan el crecimiento en un punto, eso muestra que nuestro crecimiento económico depende más de China que de Europa y Estados Unidos. Es un dato inédito, y se mantendrá así probablemente durante décadas porque cambió la situación internacional, cambió la visión de América Latina en el mundo y hoy día lo que más nos importa es lo que está pasando con China".
Indicó que "el segmento principal de la cooperación sino-latinoamericana es el comercio y, en el caso del comercio de América del Sur, ha habido un incremento espectacular con un incremento en torno al 22 por ciento anual, que es un crecimiento brutal".
Señaló que la contrapartida de ese intercambio es que los principales productos exportados son recursos naturales y hay un reto de la región para incorporar mayor valor, mayor conocimiento y mayor eslabonamiento, etc., y "también hay la necesidad de aprovechar de mejor forma ese ímpetu del crecimiento chino, en particular los vínculos de China con las economías asiáticas en torno a las cadenas de valor".
Rosales subrayó que el gran el desafío de América Latina "es tratar de posesionarse en esas cadenas de valor, intentando invertir también en Asia Pacífico y mejorar su desempeño exportador, en términos de innovación, nuevas tecnologías, etc".
Expresó que en el ámbito de la inversión, "ésta ha venido creciendo mucho en los últimos años, pero hay una gran asimetría entre unos niveles de comercio muy dinámicos y elevados y los niveles de inversión, que todavía son menores respecto al comercio".
"En términos de cooperación, distinta al comercio y a las inversiones, tenemos acuerdos por el lado energético, que han permitido que China financie a varios países de la región, como Ecuador y Venezuela, entre otros, a través de modalidades de pago que se realizan con la producción de petróleo, contribuyendo al crecimiento mutuo", acotó.
Se mostró "optimista" sobre el crecimiento chino, que "va a seguir siendo tremendamente dinámico, probablemente no a niveles de 11 por ciento, pero sí entre 7 u 8 por ciento", que es la meta que estableció el gobierno chino para el quinquenio 2011-2015.
Al referirse al discurso del primer ministro Wen Jiabao en la sede de la CEPAL en Santiago el pasado 26 de junio, Rosales dijo que el dirigente presentó "un amplio rango de áreas de cooperación para profundizar la relación estratégica con la región, incluyendo a la industria de tecnologías, agricultura, turismo, educación, que son ámbitos que están abiertos, además del espacio político, las cuales requieren una actitud más proactiva de América Latina".
"Ese discurso mostró que Wen estaba al tanto de los debates de América Latina respecto a los pro y las dificultades del relacionamiento con China, así como su disposición de reforzar lo positivo, a abordar las dificultades, señalando, además que China estaba disponible para importar productos manufacturados de nuestra región", afirmó.
Según Rosales, "el desafío ahora está en manos nuestras para poder articularnos como América Latina y el Caribe, definiendo políticas conjuntas, de diálogo y aproximación con China para aprovechar este nuevo escenario".
Resaltó que "siendo el motor de la economía mundial, y lo va a seguir siendo durante décadas, se aprecie que por el lado de China hay una visión de participación estratégica mucho más elaborada que la que muestra América Latina. China es la que se acerca a la región y es China la que propone una agenda de cooperación".
En su opinión, "los países de la región debían debatir y luego coordinar un plan y una política de diálogo y comercio con China para sacar mejor provecho de esta nueva realidad de la economía internacional".
"Más temprano que tarde, América Latina va a tener que reaccionar frente a las propuestas chinas", dijo, recordando que la región dio un primer paso al aceptar la iniciativa del premier Wen Jiabao de recibir en Beijing a la Troika de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo cual se concretó en agosto pasado con la visita de los cancilleres de Chile, Cuba y Venezuela.

2011 ASIA PACÍFICO. Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos - web: bello.daniel@yahoo.com.ar
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