Rusia espera de EE.UU. una postura clara sobre Siria

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Rusia espera de EE.UU. una postura clara sobre Siria            
  
Moscú, 27 jun (PL) Rusia espera que Estados Unidos aclare su postura sobre Siria durante la cita regional del Foro de Cooperación Asia-Pacífico, en Brunei, a inicios de julio, comentó el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, en declaraciones reproducidas hoy por la prensa.
Esperamos que haya una gran claridad de la posición de Washington durante el encuentro con el secretario de Estado, John Kerry, en la reunión de Brunei, el 1 y 2 de julio, manifestó el canciller en una entrevista a la agencia oficial ITAR-TASS.

Lavrov refirió que existe de base un acuerdo bilateral, alcanzado en Moscú en mayo último durante la visita de Kerry, para de conjunto propiciar la participación del gobierno de Siria y la oposición en la conferencia internacional en Ginebra, cuya convocatoria ha sido torpedeada por Waashington y sus aliados occidentales.

Rusia no ha conseguido un compromiso firme de la parte norteamericana de garantizar la presencia de la variopinta oposición siria en la reunión ginebrina, sin condiciones previas, ni una amplia participación de actores regionales, incluido Irán.

En adición, la Casa Blanca dio un abierto espaldarazo al suministro de armamentos a los grupos radicales.

Subrayó Lavrov que el gobierno de Damasco ratificó la disposición de enviar una delegación a Ginebra, y lo hace sin condicionamientos, apuntó.

De otro lado, la coalición nacional, en la cual cifran sus esperanzas los socios occidentales, se niega a participar mientras Bashar al Assad permanezca en el poder, "y no se restituya el balance militar en el terreno", contrastó el canciller.

Lavrov expresó consternación con esa lógica, que a su juicio quebranta todos los principios que sustentan la necesidad de celebrar esa conferencia, segunda después de la realizada el 30 de junio de 2012, sin que se hayan materializado los principales acuerdos, justamente por las maniobras de Estados Unidos y aliados de una intervención militar en ese país.

Recordó el jefe de la diplomacia rusa que en la reunión preparatoria celebrada ayer en Ginebra entre vicecancilleres no hubo respuestas a esas cuestiones pendientes, pero incluso tampoco lograron un consenso sobre la fecha de realización del encuentro tripartita (Estados Unidos, ONU, Rusia), previo a la conferencia internacional, dijo.

La delegación rusa, integrada por los vicecancilleres Mijail Bogdanov y Guennadi Gatilov, puso énfasis en la necesidad de crear una atmósfera positiva para la convocatoria del foro internacional sobre Siria.

Moscú alertó en ese sentido contra la ocurrencia de acciones unilaterales, que puedan ser incongruentes con los esfuerzos de la ONU y de un grupo de países por revertir el conflicto armado en esa nación árabe y llevarlo hacia la senda de un arreglo político.

Bogdanov, en particular, trasladó la posición rusa a dirigentes de la coalición nacional y de otras organizaciones opositoras sirias, con quienes sostuvo un encuentro en Ginebra, comunicó la Cancillería.

Disparos Rusos de advertencia

Iadeg E560
Disparos Rusos de advertencia

Thierry Meyssan / Red Voltaire
13/8/2012
El presidente Vladimir Putin emprende su tercer mandato bajo el signo de la reafirmación de la soberanía de su país ante las amenazas contra Rusia provenientes de EEUU y la OTAN. Moscú ha denunciado reiteradamente el proceso de ampliación de la OTAN, la instalación de bases militares a las puertas de sus fronteras así como el despliegue del escudo antimisiles, la destrucción de la Libia y los actos de desestabilización contra Siria.

Inmediatamente después de su investidura, Putin pasó revista a la industria militar rusa, a sus fuerzas armadas y a todo su dispositivo de alianzas. Como paso ulterior, decidió situar en Siria la línea roja que el adversario no debe atravesar. A los ojos de Putin, la invasión de Libia por parte de la OTAN es similar a la invasión de Checoslovaquia por el III Reich, y la invasión de Siria –si llegara a producirse– sería comparable a la invasión de la Polonia, que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.

Toda interpretación de lo que actualmente sucede en el Levante como una revolución/represión estrictamente siria no sólo es falsa sino también ridícula a la vista de lo que realmente está en juego, y no sería otra cosa que mera propaganda política. La crisis siria es, ante todo, una etapa del «rediseño del Medio Oriente ampliado», un nuevo intento de destruir el «eje de Resistencia» y constituye además la primera guerra de «la geopolítica del gas». Lo que actualmente está en juego en Siria no es saber Bachar al-Assad logrará democratizar las instituciones que heredó o si las monarquías wahabitas podrán destruir el último sistema laico de gobierno de la región e imponer su propio sectarismo, sino qué fronteras separan a los nuevos bloques que son la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y la OCS (Organización de Cooperación de Shangai).

Algunos de nuestros lectores deben haber experimentado un verdadero sobresalto al leer la frase anterior. En efecto, hace meses que los medios de prensa occidentales y los de los países del Golfo vienen remachándoles día tras día que el presidente al-Assad es el representante de una dictadura sectaria favorable a la minoría alauita mientras que la oposición armada representa la democracia pluralista. Basta una simple mirada a los hechos para darse cuenta de la falsedad de esa imagen. Bachar al-Assad ha convocado sucesivamente elecciones municipales, un referendo constitucional y elecciones legislativas multipartidistas.

Todos los observadores coinciden en que las mencionadas consultas se desarrollaron con toda legitimidad. La participación popular se elevó a más del 60%, lo cual no impidió que los occidentales las calificaran de «farsas» y que la oposición armada respaldada por las potencias occidentales y los países del Golfo hiciera imposible la participación de los electores en los 4 distritos bajo su control. Al mismo tiempo, la oposición armado ha multiplicado las acciones, no sólo contra las fuerzas de seguridad sino también contra la población civil y en contra de todos los símbolos de la cultura y del multiconfesionalismo.

La oposición armada está asesinando también a los sunnitas progresistas y está matando al azar alauitas y cristianos para obligarlos a huir con sus familias, ha quemado más de 1,500 escuelas e iglesias, proclamó en Baba Amro un efímero emirato islámico independiente donde instituyó un tribunal supuestamente revolucionario que condenó a muerte a más de 150 infieles, que fueron degollados públicamente uno a uno por les verdugos de la propia oposición armada. Y no será ciertamente el lamentable espectáculo que ofrecen unos cuantos políticos venales, reunidos en el seno de un Consejo Nacional Sirio creado en el exilio que agita un proyecto democrático de fachada que en nada se parece a la realidad impuesta en el terreno por los crímenes del llamado Ejército «Sirio» Libre, lo que logre evitar por mucho más tiempo que la verdad salga a la luz.

¿Quién puede creer, en todo caso, que el régimen laico de Siria, celebrado hasta hace poco como ejemplar, se ha convertido de pronto en una dictadura confesional mientras que el Ejército «Sirio» Libre, respaldado precisamente por las dictaduras wahabíes del Golfo y respetuoso discípulo de los predicadores takfiristas, es un modelo del pluralismo democrático?

La mención, por parte de los dirigentes estadounidenses, de una posible intervención internacional en Siria sin mandato de la ONU, siguiendo el modelo de la que provocó el desmembramiento de Yugoslavia, ha suscitado inquietud y cólera en Moscú. La Federación Rusa, que hasta ahora se había mantenido en posición defensiva, ha decidido a tomar la iniciativa. Este cambio de estrategia se debe al carácter urgente que reviste la situación, desde el punto de vista ruso, y a la evolución favorable sobre el terreno en la propia Siria.

Moscú acaba de proponer la creación de un Grupo de Contacto sobre Siria que reuniría en su seno a todos los Estados implicados, o sea tanto a los Estados vecinos como a las potencias regionales e internacionales. Se trata de crear un foro de diálogo en lugar del actual dispositivo belicoso instaurado por los occidentales bajo la orwelliana denominación de «Conferencia de Amigos de Siria».

Rusia sigue respaldando el plan Annan –que no es en realidad otra cosa que una versión apenas modificada del plan que Serguei Lavrov había presentado a la Liga Árabe. Rusia deplora la no aplicación de ese plan, pero atribuye la responsabilidad de su no aplicación a la facción de la oposición que ha tomado las armas. Según A. K. Lukashevich, uno de los voceros del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, a la luz del derecho internacional el Ejército «Sirio» Libre es una organización ilegal que, a pesar de aseinar diariamente a 20 o 30 soldados sirios, sigue gozando públicamente del apoyo de los países miembros de la OTAN y del Consejo de Cooperación del Golfo, lo cual constituye por cierto una flagrante violación del Plan Annan.
Apostando a favor de la paz, ante una OTAN que apuesta abiertamente por la guerra, Vladimir Putin ha pedido a la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) que se prepare para un despliegue de «chapkas azules» en Siria. El secretario general de la OTSC, Nikolai Bordyuzha, ya confirmó que dispone de 20 000 hombres inmediatamente disponibles y perfectamente formados para ese tipo de misión.

Sería la primera vez que la OTSC despliega una fuerza de paz fuera del antiguo espacio soviético. En una muestra de evidente nerviosismo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, trató inmediatamente de sabotear la iniciativa rusa proponiendo organizar él también un Grupo de Contacto.

Al reunir en Washington el Grupo de Trabajo sobre las sanciones de la Conferencia de Amigos de Siria, la secretaria de Estado Hillary Clinton simplemente ignoró la proposición rusa y recrudeció sus llamados a favor de un cambio de régimen.

En Turquía, parlamentarios de la oposición visitaron los campamentos de refugiados sirios. Allí pudieron comprobar la ausencia de más de un millar de refugiados censados por la ONU en el más importante de esos campamentos, donde encontraron sin embargo un importante arsenal. Así que decidieron interrogar en la Asamblea al primer ministro Recep Tayyip Erdogan y exigirle que revele el monto de la ayuda humanitaria concedida a estos refugiados fantasmas. Los diputados estiman que el mencionado campamento de refugiados sirve en realidad de cobertura a la realización de una operación militar secreta. Este campamento alberga en realidad a combatientes, provenientes principalmente de Libia, que utilizan esa instalación como base de retaguardia. Los diputados han emitido como hipótesis que se trata además de los combatientes que se introdujeron en el distrito de Hula precisamente en el momento de la masacre denunciada en esa región.

Estas informaciones confirman las acusaciones emitidas por el embajador ruso Vitaly Churkin ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Según el diplomático ruso, el representante especial de Ban Ki-moon en Libia, Ian Martin, ha utilizado recursos de la ONU, inicialmente destinados a los refugiados, para enviar a Turquía combatientes de al-Qaeda.

En Arabia Saudí se ha manifestad nuevamente la división entre el rey Abdallah y el clan de los Sudairis. A pedido del rey Abdallah I, el Consejo de Ulemas publicó una fatwa que estipula que Siria no es tierra de yihad. Al mismo tiempo, sin embargo, el príncipe Faisal, actual ministro de Relaciones Exteriores, lanzaba un llamado a armar a la oposición siria contra «el usurpador alauita».

El jueves 7 de junio fue un día rico en acontecimientos. Mientras que Ban Ki-moon y Navi Pillay, o sea el secretario general de la ONU y la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, pronunciaban su alegato contra Siria ante la Asamblea General de la ONU, Moscú realizó dos lanzamientos de prueba de misiles balísticos intercontinentales.

El coronel Vadim Koval, vocero de las RSVN (Tropas Balísticas Estratégicas Rusas), reconoció la realización del lanzamiento de prueba de un misil Topol –desde un emplazamiento cercano al Mar Caspio– pero no confirmó el de un misil Bulava –desde un submarino en el Mediterráneo. Este último lanzamiento fue visto, sin embargo, en todo el Medio Oriente, desde Israel hasta Armenia, y no se conoce ningún otro tipo de arma capaz de provocar los efectos visuales que pudieron observarse en el cielo de la región.

El mensaje está claro: si la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo no respetan las obligaciones internacionales ya definidas en el Plan Annan y se obstinan en alimentar el terrorismo, Moscú está dispuesto a enfrentarlos, incluso al precio de una guerra mundial.

Según nuestras informaciones, estos disparos de advertencia estuvieron coordinados con las autoridades sirias. Moscú, que ya anteriormente había estimulado a Damasco para que procediera a la liquidación del emirato islámico de Baba Amro inmediatamente después del referendo constitucional que confirmó la autoridad del presidente al-Assad, también incitó ahora al presidente a liquidar los grupos de mercenarios presentes en el país desde el instante siguiente a la investidura del nuevo parlamento y del nuevo primer ministro sirios. Se dio entonces orden de pasar de una estrategia defensiva a una acción ofensiva tendiente a proteger a la población frente a las acciones terroristas. El ejército nacional sirio pasó por consiguiente a la ofensiva contra los bastiones del Ejército «Sirio» Libre. Los combates de los próximos días pueden ser difíciles, en la medida en que los mercenarios disponen de morteros, de cohetes antitanques e incluso de misiles tierra-aire.

En un intento por aligerar la tensión, Francia aceptó inmediatamente la proposición rusa de participación en un Grupo de Contacto ad hoc. Washington, por su parte, envió a Frederic C. Hof a Moscú. Contradiciendo incluso las declaraciones que había hecho la víspera la propia secretaria de Estado, Hillary Clinton, el señor Hof aceptó la invitación rusa a integrar el nuevo Grupo de Contacto.

Ha quedado atrás el momento de lamentarse sobre la extensión de los combates al territorio libanes, o de filosofar sobre una posible regionalización del conflicto sirio. En 16 meses de maniobras desestabilizadoras contra Siria, la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo han creado una situación sin salida que ahora puede convertirse en una guerra mundial.


Thierry Meyssan / Red Voltaire

Exige Moscú el cese inmediato de la guerra mediática contra Siria

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Exige Moscú el cese inmediato de la guerra mediática contra Siria
Red Voltaire | 14 de junio de 2012

El ministerio ruso de Relaciones Exteriores ha enviado a las cancillerías interesadas sendas invitaciones a participar en la primera reunión del Grupo de Contacto sobre Siria, que tendrá lugar el 20 de junio de 2012.
Moscú había presentado esta proposición hace varias semanas, sin encontrar resultados positivos entre los países miembros de la OTAN ni entre los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Estos últimos, que acusan a Irán de respaldar al régimen sirio, se negaban a conversar con Teherán fuera del grupo ad hoc sobre el tema del desarrollo nuclear iraní. La realidad es que la OTAN y el CCG están tratando de utilizar el tema nuclear para sacar a Irán de la escena internacional y no quieren verlo volver a ningún tipo de conversaciones, aún tratándose de la cuestión siria.
Sin embargo, después de los dos ensayos de misiles balísticos intercontinentales que los rusos realizaron en los últimos días, la OTAN y el CCG han querido dar muestras de buena voluntad para disminuir el nivel de tensión .
La sorpresa es que la agenda, redactada por el ministro ruso de Relaciones Exteriores Serguei Lavrov, incluye como tema prioritario –incluso antes del fin de los actos de violencia y de los envíos de armas– el cese inmediato de la guerra mediática contra Siria, o sea la cancelación del proyecto de cambio de régimen a través de un golpe mediático .

Nuevos Vientos en las relaciones de Rusia con Latinoamérica

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Nuevos Vientos en las relaciones de Rusia con Latinoamérica
Vicky Pelaez  Ria Novosti
21/5/2012

La actual crisis económica, que se desató primero en los Estados Unidos y después se trasladó con mayor fuerza a la Unión Europea, causó grandes cambios y desplazamientos en el Sistema Económico Mundial cuidadosamente construido por los globalizadores al terminar la Segunda Guerra Mundial.
El declive de Norteamérica y de la Comunidad Europea ha creado condiciones para el surgimiento de nuevos e importantes polos de desarrollo y la aparición de nuevos actores geopolíticos, entre ellos los países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) junto con un gran número de los países latinoamericanos, miembros del MERCOSUR o del ALBA.
En este nuevo contexto global aparecieron simultáneamente dos procesos socioeconómicos distintos. De un lado, Norteamérica, azotada por la recesión, que hizo subir el índice de desocupación a un 21 por ciento, se rindió a los pies del Wall Street sacrificando su famoso Contrato Social elaborado hace más de doscientos años por sus Padres Fundadores. A la vez, los 27 países de la Comunidad Europea dejaron de pertenecer a la zona de estabilidad, democracia y desarrollo sostenible, recortando drásticamente lo público y exaltando lo privado bajo el eslogan de Margaret Thatcher: ‘’No existe nada llamado sociedad’’.
De otro lado, los países latinoamericanos agrupados en sus organizaciones regionales han comenzado el proceso de recuperación de la participación de la sociedad en la economía y en la política limitando el poder de decisión de las transnacionales y de los oligopolios locales. Como resultado estas medidas facilitaron las condiciones para un crecimiento económico sostenible, que es cercano a los índices de los países asiáticos, acompañado por un nuevo patrón de acumulación, beneficiando así a la mayoría de la población. Simultáneamente, América Latina empezó a buscar nuevos socios comerciales para diversificar sus mercados y de paso salir de la hegemonía norteamericana.
Este proceso coincidió también con el deseo de Rusia de ampliar su agenda geopolítica orientada a la creación de un mundo multipolar en vez del unipolar impuesto por los Estados Unidos después de la desaparición de la Unión Soviética. Ya en 1997 el hombre clave en la formación de la nueva agenda internacional de Rusia, el ex ministro de relaciones exteriores, Evgeny Primakov remarcó durante su viaje a Argentina, Brasil, Colombia y Costa Rica que América Latina podría ser un gran aliado ruso en la construcción del mundo multipolar debido a su creciente rol en las relaciones internacionales. Nueve años después el actual ministro de relaciones exteriores, Sergei Lavrov empezó una política más activa del acercamiento hacia América Latina, inclusive el ahora ex presidente Dmitriy Medvedev declaró sobre la necesidad de dar alta prioridad a esta agenda.

Rusia necesita a la América Latina tanto en términos geoeconómicos como como en los geopolíticos. Esto explica la razón de más de 22 cumbres y unas 60 reuniones de alto nivel con los líderes del continente que se celebraron en los últimos tres años. El año pasado el intercambio comercial con la región incrementó en 15 por ciento alcanzando 12 mil 400 millones de dólares, mientas que la participación de Estados Unidos en el mercado regional cayó de 57.7 por ciento en 2000 al 40.1 por ciento en 2011. Lo que le interesa a los rusos es la participación en la extracción y procesamiento de los recursos naturales y en especial los hidrocarburos y los minerales. Después siguen los productos agrícolas latinoamericanos y caribeños cuya diversidad y abundancia podría ser de gran atracción para el consumidor ruso.
Actualmente están en discusión grandes proyectos en la energía nuclear y en la industria espacial. Al mismo tiempo las líneas aérea rusas Aeroflot y Transaero quieren restablecer vuelos directos a la Argentina, Brasil, Chile, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. Por supuesto, la venta de armas es uno de los rubros más fuertes del comercio con América Latina, en especial con Venezuela, Nicaragua y Cuba. Para contrastar con la política de restricción de visas que el Departamento de la Seguridad Doméstica de Washington impuso para los visitantes latinoamericanos, Moscú firmó tratados bilaterales con Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Perú y Venezuela aboliendo e régimen de visados.
Mientras tanto Washington encerrado en sus problemas económicos y en sus guerras sin fin en Irak y Afganistán, sigue utilizando su vieja táctica de instalación de bases militares para prevenir la pérdida de su influencia en América Latina debido a la expansión de intereses comerciales y geopolíticos de Rusia y China. Actualmente está modernizando su base militar en el Chaco, Argentina. Igualmente está construyendo una base en la República Dominicana y recién inauguró su instalación militar en la región de Valparaíso a unos 130 kilómetros de la capital Santiago. En total, ya están listas para ser trampolín de futuras invasiones unas 24 bases militares en 13 naciones latinoamericanas y caribeñas.
Es lógico suponer que dadas las condiciones, los países cuya solidaridad regional está tomando mayor fuerza, preferirían más expansión comercial rusa que la extensión militar norteamericana. Pero el problema reside en la indecisión de las compañías rusas para atreverse a invertir sustancialmente y a largo plazo en América Latina y, no es por falta de liquidez sino debido a otros factores que están relacionados con el pasado volátil de los gobiernos locales y los habituales golpes de Estado. Hay que tomar en cuenta también los problemas que está enfrentando Rusia en este momento. Para retornar su prestigio de una gran potencia, que aspira lograr, necesita modernizar su economía. Lo piensa hacer con la ayuda de la tecnología norteamericana y europea de allí una reciente advertencia del ex presidente Medvedev de evitar de ‘’culpar’’ a Norteamérica de todos los problemas que suceden en el mundo.
La necesidad rusa de crear fuertes alianzas en América Latina para contrarrestar la política estadounidense de crear bases militares de la OTAN en los países que tienen frontera con Rusia y rodearla de radares e instalaciones de defensa de misiles (DAM) está latente. Por eso no es de extrañar que en el segundo día de su presidencia, Vladimir Putin firmara el Decreto sobre las Medidas de Poner en Marcha el Curso de la Política Exterior de la Federación Rusa. En uno de sus párrafos el documento anuncia la necesidad de ‘’seguir profundizando las relaciones con América Latina y el Caribe, consolidar la posición rusa en los foros regionales, utilizar el potencial de los mercados latinoamericanos en crecimiento para fortalecer la posición y participación de las compañías rusas en los sectores de industria, hidrocarburos, transporte y comunicaciones, y hacer todo lo posible para aumentar la colaboración rusa con los bloques y organismos regionales’’.
Una agenda ambiciosa que necesitaría tiempo y voluntad rusa para ayudar a América Latina de superar sus prejuicios y miedos hacia Moscú y en especial a su doctrina de relaciones exteriores que fue adoptada en los años 1990 por la iniciativa de Evgeny Primakov y que no dista mucho de la norteamericana. Mientras para Washington no existen permanentes amigos y enemigos, sino permanentes intereses nacionales, para Moscú no hay eternos aliados y rivales, sino eternos intereses nacionales. Como operan estas dos doctrinas lo vieron los latinoamericanos en la República Federal Yugoslava, Irak y Libia y ahora tienen los ojos puestos en Siria, Irán y Corea del Norte para darse cuenta lo que se puede esperar de Rusia, porque la actitud de Estados Unidos ya se sabe con anticipación

Lavrov afirmó que algunos países intentan detonar la situación en Sir

Iadeg E548
Lavrov afirmó que algunos países intentan detonar la situación en Siria
10 de mayo, RIA Novosti
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El jefe de la diplomacia rusa Serguei Lavrov afirmó hoy de visita en China que algunos países intentan detonar la situación en Siria.
“Algunos de nuestros socios hacen en la práctica cosas para detonar la situación (en Siria), en el sentido literal y figurado”, declaró Lavrov en una rueda de prensa celebrada en Pekín.
Rehusó especificar a qué países se refiere pero dijo que también tiene en cuenta el doble atentado que, según la información de última hora, causó esta mañana 55 muertos y 372 heridos en Damasco.
Agregó que algunos miembros de la comunidad internacional debieran usar su influencia en los grupos que, a pesar del armisticio declarado, siguen perpetrando invectivas armadas y atentados terroristas en Siria.
“Hay quienes quisieran presionar sobre nosotros para que cambiemos nuestra postura (con respecto a Siria). No cederemos a esta presión”, subrayó.
Recordó que Moscú plantea la necesidad de “cesar la violencia, provenga de donde provenga, cumplir plenamente el plan del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan” y “encontrar una solución política a la crisis” que, según la estimación de Naciones Unidas, ocasionó más de 9.000 víctimas en los últimos 14 meses.
Calificó de “inadmisible” una intervención militar extranjera en Siria y afirmó que “el Consejo de Seguridad de la ONU no la autorizará”.
Rusia y China, dos de los cinco miembros permanentes de este organismo, ya usaron en dos ocasiones su derecho de veto para bloquear la adopción de resoluciones contra el régimen de Bashar Asad.
Lavrov se puso al frente de la cancillería rusa en 2004. Estos días es un “ministro en funciones” junto con otros miembros del Gabinete que entró en una fase de remodelación tras la investidura de Vladímir Putin como presidente y el nombramiento de su antecesor, Dmitri Medvédev, como nuevo primer ministro. 
El vicecanciller ruso Mijaíl Bogdánov manifestó hoy, en el transcurso de un encuentro con el embajador de Siria Riad Haddad, la “enérgica condena” de Moscú a los atentados que hoy causaron múltiples víctimas civiles en Damasco.

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